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La pecera, el panel y la denuncia: tres experiencias auditivas

La pecera, el panel y la denuncia: Tres experiencias auditivas

Por favor tenga en cuenta: Así como para muchas otras herramientas, recomendamos que el facilitador la haya experimentado antes de intentar presentarla y usarla con otros. La experiencia práctica de la herramienta es muy distinta a lo que se entiende al leer.

Observación: Presuponemos para este ejercicio que el grupo tiene un grado de familiaridad con los términos corriente dominante y margen, si es posible por haber participado previamente en las actividades de la herramienta Corriente dominante/Margen.

En el ejercicio de Corriente dominante/Margen, los participantes aprenden que es un hecho de la vida (nada personal) que los grupos de la corriente dominante tiendan a estar muy desinformados sobre aquellos que se encuentran en el margen. Por ejemplo, la mayor parte de las personas que pueden escuchar saben muy poco sobre los que son sordos, o muchos cristianos apenas saben algo sobre los musulmanes.

Un taller efectivo brinda oportunidades para que el grupo de la corriente dominante aprenda más sobre el margen mediante un aprendizaje emocional que va más allá de lo superficial. Se espera que, al resaltar de forma dramática las experiencias de algunos grupos marginados, los participantes aprendan que deben ser proactivos para ser justos e igualitarios con las minorías marginadas.

Una característica de la corriente dominante es su capacidad de controlar la comunicación y no salir de lo que ya conoce. Estos tres ejercicios auditivos reducen esa tendencia a controlar las cosas y protegerse de la verdad incómoda. Los tres ejercicios difieren, sin embargo, en la intensidad emocional que pueden llegar a generar.

Se mencionan las tres opciones en este documento en un orden de intensidad emocional creciente: la pecera, el panel y la denuncia.

Cosas que deben considerarse para elegir cuál opción usar:

  • Cuán unido sea el grupo
  • Cuán experimentado sea usted como facilitador
  • Cuál de todos los métodos haya experimentado con anterioridad.
    • Como demostración para las opciones usaremos como ejemplo de margen a las mujeres que serán escuchadas por los hombres. Los hombres son dominantes en nuestra sociedad aunque no sean mayoría numérica en un grupo.

      La Pecera

      Las mujeres se sientan en sillas o en el piso en medio de un círculo formado por la corriente dominante (hombres). Las mujeres están de frente unas a otras. Esto les da un sentimiento de seguridad porque pueden hablar entre ellas, pero los hombre las escuchan.

      El facilitador debe decir lo siguiente a todo el grupo:

      Algo que aprendimos del ejercicio de Corriente dominante/Margen es que el grupo dominante puede ser más consciente y aprender más sobre la vida de los grupos del margen si escucha cuidadosamente.

      Las mujeres estarán juntas y responderán a las preguntas que yo haré mientras hablan entre ellas. Les pediré que hablen fuerte y claro para que los hombres puedan escucharlas.

      Los hombres deberán escuchar atentamente. No podrán hacerles preguntas a las mujeres, pero tendrán la oportunidad de prestar toda su atención a lo que escuchan. Las mujeres terminarán de hablar cuando lo crean necesario y luego tomaremos algo de tiempo para compartir ideas.

      Les pedimos a todos que acepten una regla básica de confidencialidad: podrán contar lo que hayan aprendido en esta sesión pero no mencionen de quién están hablando cuando hablen de lo que se dijo aquí.

      En seguida, el facilitador se sienta con las mujeres dentro del círculo y les hace estas tres preguntas:

      • ¿Qué te agrada o enorgullece de tu personalidad?
      • ¿Qué te resulta difícil o problemático de ella?
      • ¿Qué quisieras que supieran los otros participantes para poder trabajar mejor juntos o que te brinden su apoyo?
        • En vez de compartir sus experiencias, las mujeres pueden comenzar a debatir sobre las preguntas. Un poco de este tipo de discusión es aceptable.

          Tal vez necesite dar mucho tiempo para la primera pregunta y hasta puede llegar a tener que preguntarla varias veces para que la conversación empiece a fluir. Tenga paciencia por la incomodidad que las mujeres puedan sentir al principio.

          Nota: El objetivo de este ejercicio es que los hablantes compartan experiencias personales (estadísticas y generalizaciones no son parte del ejercicio en este momento).

          Cuando las mujeres terminen de compartir sus respuestas, les pedirá que se integren al círculo y después todos tomarán un momento en silencio para pensar en lo que acaban de escuchar. Luego les pedirá a cada uno de los participantes que hablen con una persona del mismo sexo para compartir sentimientos. Puede nombrar algunos sentimientos para recordárselos: nerviosismo, alivio, tristeza, empatía, irritación, esperanza, etc.

          Luego de unos minutos el facilitador pedirá a los participantes que vuelvan a formar un solo grupo para compartir lo que aprendieron. hágalo por diez minutos o hasta que el ánimo decaiga). Resalte que este no es momento para el debate, el análisis o el desacuerdo.

          En seguida el facilitador explica al grupo:

            “Una regla básica para mejorar el aprendizaje de este ejercicio es que los hombres sólo puedan mencionar algo que escucharon en la pecera después de haber pedido permiso a la compañera que lo dijo”.

            Observación: La pecera es el menos intenso de los tres formatos a elegir.

            El Panel

            Cuatro voluntarios del grupo del margen (en este caso cuatro mujeres que hayan aceptado participar) deben sentarse al frente de la habitación con el facilitador a su lado.

            Después, el facilitador compartirá con el grupo lo siguiente:

              Algo que aprendimos del ejercicio Corriente dominante/Margen es que el grupo mayoritario puede ser más consciente y aprender más sobre la vida del margen si le escucha cuidadosamente.

              Frente a nosotros tenemos un panel de mujeres que accedió a responder a mis preguntas y compartir parte de su experiencia de vida. Los hombres deberán escuchar atentamente. No podrán hacerles preguntas a las mujeres pero tienen la posibilidad de prestar toda su atención a lo que escuchan.

              El facilitador entrevistará al panel usando tres preguntas:

              • ¿Qué te agrada o enorgullece de tu personalidad?
              • ¿Qué te resulta difícil o problemático en ella?
              • ¿Qué quisieras que supieran los otros participantes para poder trabajar mejor juntos o para que te brinden su apoyo?
              • Las mujeres extenderán sus respuestas tanto como lo consideren necesario. Después, los hombres irán a otra habitación para comparar anotaciones sobre lo que escucharon y aprendieron. Mientras los hombres discuten por separado, el panel y las otras mujeres se quedan en la misma habitación para hablar sobre la experiencia.

                Es importante que el facilitador se tome su tiempo para esta parte. Haga tantas preguntas como crea necesario; no para guiar a los participantes, sino para ayudarlos a expresar lo que quieren decir. Tal vez tenga que recordarles a los hablantes que deben compartir experiencias personales (estadísticas y generalizaciones no son parte del ejercicio por ahora).

                El facilitador irá con los hombres para hablar sobre:

                • sentimientos (mencione algunos sentimientos para que los hombres reconozcan que no son máquinas insensibles)
                • sorpresas, información nueva, cosas que sabían pero sobre las que aprendieron más al escuchar a las mujeres
                • reflexiones sobre su relación personal con las mujeres
                • cambios que les gustaría hacer en su forma de actuar
                  • La facilitadora se quedará con las mujeres para hablar sobre:

                    • sentimientos (si no recibe una buena respuesta, intente
                      preguntar ¿qué fue lo más difícil? ¿qué fue lo más satisfactorio?)
                      sorpresas, cosas para pensar de una forma distinta
                    • lo que opinan sobre el proceso de decirles a los hombres lo que ellas piensan
                    • lo que les preocupa sobre volver a reunirse con los hombres
                      • Recuérdeles a las mujeres que habrá una regla básica: pedir permiso antes de hablar sobre algo que se haya dicho durante el ejercicio. Explique cuál es la lógica de esta regla (vea más adelante la sección ¿Qué tienen en común estas tres dinámicas?). También explique lo que pasará cuando los hombres regresen al salón.

                (Los facilitadores deberán dejar su grupos de vez en cuando para ponerse de acuerdo sobre cuándo volver a juntar ambos grupos).

                Al terminar de compartir sus reflexiones, todos los participantes se reúnen de nuevo y se les pide que acepten una regla básica de confidencialidad: pueden contar lo que hayan aprendido de esta sesión pero no pueden revelar de quién están hablando cuando hablen de lo que alguien dijo durante el ejercicio.

                Explique que para mejorar el aprendizaje de este ejercicio, los hombres sólo pueden mencionar algo que escucharon en el panel después de haber pedido permiso a la compañera que lo dijo.

                En círculo y de pie, pida que cada uno de los participantes comparta una sola oración que inicie: "Algo que aprendí de este ejercicio es…." Cuando alguien en el círculo se olvide de hablar de sí mismo, recuérdeles repetir la frase inicial “Algo que aprendí…”

                Observación: El panel es un formato más intenso que la pecera pero menos que la denuncia.

                La Denuncia

                Al iniciar, el facilitador explica:
                Algo que aprendimos del ejercicio Corriente dominante/Margen es que el grupo mayoritario puede ser más consciente y aprender más sobre la vida del margen si escucha cuidadosamente.

                Las mujeres han accedido a responder a mis preguntas y compartir parte de su experiencia de vida. Los hombres deberán escuchar atentamente. No podrán hacerles preguntas a las mujeres pero tienen la oportunidad de prestarle toda su atención a lo que escuchan. Las mujeres extenderán sus respuestas tanto como lo consideren necesario

                Luego los hombres podrán comparar anotaciones sobre lo que escucharon y aprendieron, mientras las mujeres van a otra habitación para hablar sobre la experiencia. Luego todos se reunirán de nuevo en un solo grupo.

                Se les pide a todos que acepten una regla básica de confidencialidad: podrán contar lo que hayan aprendido de esta sesión pero no podrán revelar sobre quién están hablando cuando compartan lo que aquí se dijo. .

                En seguida, las mujeres van a otra habitación para preparar lo que dirán (mientras los hombres se quedan con su facilitador para prepararse para escuchar atentamente).

                La facilitadora trabajará con las mujeres y les preguntará sobre lo que sienten respecto a realizar esta dinámica. La facilitadora les asegurará que no todas las participantes tienen que hablar y mostrará agradecimiento por que aquellas participantes que, aunque no hablen y se encuentren nerviosas, muestren solidaridad con el grupo. La facilitadora debe explicar a las mujeres que la experiencia en otros talleres ha demostrado que esta dinámica fortalece la unidad.

                La facilitadora hará las tres preguntas:

                • ¿Qué te agrada o enorgullece de tu personalidad?
                • ¿Qué te resulta difícil o problemático en ella?
                • ¿Qué quisieras que supieran los otros participantes para poder trabajar mejor juntos o que te brinden su apoyo?
                  • No deje que piensen en sus respuestas; éstas terminan siendo muy poco naturales si las ensayan.

                    Dígales que tiene otra pregunta que podría o no preguntar. La pregunta es: ¿Qué es lo que nunca quieres volver a escuchar decir a un hombre? (Nota: esta pregunta alentará a las participantes a compartir sentimientos más profundos y revelar más acerca de sí mismas).

                    El facilitador trabajará con los hombres. Iniciará comentando los sentimientos que posiblemente experimentarán (mencione algunos para que los hombres reconozcan que no son máquinas insensibles). Luego pregúnteles qué consideran que pudiera ayudarles a prestar más atención a un asunto importante al cual en el pasado les ha sido difícil prestar atención o dar importancia.

                    Si nadie comienza a participar pronto, comparta con ellos sus propios métodos para motivar la participación (respiraciones profundas, imaginar cómo es la experiencia para las otras personas, repetirse a sí mismo que está haciendo bien las cosas, etc.). Haga lo posible para que los integrantes cuenten qué métodos utilizan cuando necesitan escuchar atentamente a otros. Sugiera que se utilicen estos métodos que se han compartido.


                    El facilitador puede hacer la siguiente observación a los hombres:

                      Explíqueles que las mujeres suelen tardar más tiempo en prepararse para éste ejercicio que los hombres; eso es algo útil porque permite que el grupo dominante se vea forzado a esperar a aquellos a los que generalmente se les imponen reglas.

                      Tranquilice al grupo si se pone ansioso mientras espera a las mujeres. Eso es parte del ejercicio. Cuando el silencio se haya extendido, los hombres intentarán romper el hielo con bromas y comentarios. Sólo tranquilícelos y contenga al grupo.

                      Las mujeres entrarán a la habitación cuando estén listas; se pararán al frente (los hombres estarán sentados) y la facilitadora se colocará a su lado. Luego ésta les hará las tres preguntas (y posiblemente la cuarta, si eso decide).

                      Si las mujeres se sienten seguras (a pesar de estar fuera de su zona de confort) contribuirán a las respuestas de las demás.

                      Cuando las mujeres terminen de responder (y no antes), saldrán de la habitación. La facilitadora que las acompaña debe alentar el desahogo de sentimientos y celebrar su participación. Finalmente preguntará: ¿Cómo nos reuniremos con los participantes del grupo de la corriente dominante (hombres)?

                      El facilitador que trabaje con el grupo de la corriente dominante deberá ayudar a los participantes en el proceso de pensar sobre lo que acaban de oír y aprender de ello, para finalmente recordarles la regla básica y alentarlos a tomar con calma la idea de socializar con el grupo del margen.

                      Los facilitadores deben permanecer en contacto y acordar cuándo volver a reunir a los dos grupos. Cuando todos estén juntos, expliquen la regla básica: Para mejorar el aprendizaje de este ejercicio, los hombres sólo pueden mencionar algo que escucharon en esta dinámica después de haber pedido permiso a la compañera que lo dijo. Es aceptable si una de las mujeres necesita tiempo para pensar si desea dar el permiso o no.

                      Una buena idea para el final es formar un círculo en el que cada uno pueda compartir algo —normalmente algo que aprendieron sobre sí mismos— en una o dos oraciones.

                      Observación: La Denuncia es el más intenso de los tres formatos. Por lo tanto los facilitadores deben prestar atención a lo que ocurra en el grupo cuando termine la sesión. Los facilitadores pueden dar el ejemplo socializando con participantes del sexo opuesto a la hora del almuerzo o en otro momento. Si algunos participantes se retiran en silencio o permanecen con el semblante serio, puede significar que la soledad es su modo preferido para pensar y reflexionar, y eso debe ser respetado.

                      La pecera es el menos intenso de los tres formatos a elegir.

                      ¿Qué tienen en común estas tres dinámicas?

                      Se debe hablar con el grupo del margen antes de empezar las dinámicas y explicar cuidadosamente cómo funciona el ejercicio y qué se espera que hagan. Se debe Hacer hincapié en que no todos los miembros del grupo tienen que hablar pero que es importante que todos participen, aunque se queden en silencio, como un gesto de solidaridad.

                      Se debe explicar que es un ejercicio que ha comprobado ser efectivo en una variedad de contextos culturales. La dinámica tiene el efecto de reducir la ignorancia que el grupo de la corriente dominante suele tener sobre lo que es ser parte del margen.

                      Todos los formatos usan las mismas preguntas en el mismo orden. Eso es crucial para el proceso.

                      Todos los formatos usan una comunicación unidireccional para hacerlos más seguros: NO es un diálogo o una discusión. Tenga en cuenta que las mujeres (u otro grupo minoritario con el que esté trabajando) pueden sentirse fuera de su zona de confort al no saber lo que los hombres están pensando o diciendo ya que éstas se han formado socialmente acostumbradas a "cuidar" de lo que los hombres piensan y a adaptarse a sus opiniones.

                      Las tres dinámicas (y la regla básica) ayudan a las mujeres a salir de su zona de confort, a acudir a unas a otras para buscar apoyo y sustento (solidaridad), y a incrementar sus fuerzas internas en vez de preocuparse por el grupo de la corriente dominante.

                      En los tres diferente formatos de la dinámica ambos grupos (corriente dominante y margen) se llevarán bien después de la sesión. Puede quedar algo de nerviosismo, pero en las cientos de veces que hemos utilizado éstos ejercicios nunca han tenido como resultado una división permanente de los grupos. Este proceso natural de reintegración se hace más fácil si los facilitadores lo toman con calma.

                      ¿Qué hacer si sólo hay uno o dos miembros del margen?

                      Use el estilo de entrevista (lo que llamamos entrevista de diversidad). El facilitador usará las misma tres preguntas.

                      El facilitador puede hacer las preguntas:

                  • de pie a un lado de la persona(s) del panel al frente de la habitación.
                  • sentado a un lado de la persona(s) del panel al frente de la habitación.
                    • O bien:

                        El facilitador puede acercarse al asiento la personas del grupo del margen sin que estas tengan que ir al frente.

                        El facilitador puede permanecer al frente y simplemente hacer las preguntas a la personas de grupo del margen cuando ya hayan formado un círculo.

                        Escrito por

                        George Lakey, Talleristas por la Justicia /Training for Change * www.TrainingForChange.org


 


 

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